Inicio / Omega-3 /Papel de los �cidos grasos omega-3 en el c�ncer


7.1. Mecanismo de acci�n


La palabra c�ncer re�ne varias afectaciones que tienen en com�n el crecimiento desordenado e incontrolado de c�lulas que pueden invadir y destruir tejidos y extenderse. Una c�lula normal se puede trasformar y crecer de forma descontrolada por diferentes factores de riesgo que aumentan la probabilidad de aparici�n de una enfermedad neopl�sica. Las proporciones relativas de �cidos grasos en las membranas celulares y el tipo de c�lula son los factores primarios en la regulaci�n de la producci�n de compuestos eicosanoides. La prostaglandina E2 (PGE2), el leucotrieno B4 (LTB4), el tromboxano A2 (TXA2) y el �cido 12-hidroxieicosatetraenoico se asocian positivamente con la carcinog�nesis y los �cidos grasos omega-3 pueden reducir el riesgo de c�ncer al suprimirlos competitivamente. En este sentido, es importante se�alar que la potencia del �cido eicosapentaenoico (EPA) y el �cido docosahexaenoico (DHA) es cinco veces mayor que la del �cido alfa-linol�nico y que, especialmente en las c�lulas cancer�genas, la eficacia de la conversi�n del �cido alfa-linol�nico en EPA y DHA es relativamente baja.

La familia de los PPAR (receptores activados por proliferadores peroxisomales) est� constituida por PPARa, PPARd/� y PPARγ (con sus isoformas γ1, γ2 y γ3), y heterodimerizan con el receptor nuclear RXR (�cido 9-cis-retinoico). Estos factores de transcripci�n est�n implicados en la regulaci�n del metabolismo lip�dico y la homeostasis, pero tambi�n modulan la proliferaci�n y la diferenciaci�n celular. La activaci�n de PPARa y PPARγ se relaciona con los efectos anticancer�genos de los �cidos grasos omega-3.

Los �cidos grasos omega-3 tienen la capacidad de reducir el crecimiento de c�lulas cancer�genas humanas y de recuperar el sistema inmune de las personas afectadas por distintos tipo de c�ncer. El consumo de �cidos grasos omega-3 tambi�n contribuye a dificultar la movilidad de las c�lulas cancer�genas, por lo que reduce el riesgo de invasi�n y met�stasis en los enfermos de c�ncer. Esto es importante, pues la mayor�a de las muertes por c�ncer se deben a los tumores secundarios que surgen tras la met�stasis.

Los �cidos grasos omega-3 poseen un efecto anticancer�geno en el c�ncer de colon, mama, en la leucemia y en el melanoma maligno cut�neo, al detener el crecimiento de las c�lulas cancer�genas. Por ello, su consumo en la cantidad necesaria es muy importante, sobre todo, sabiendo que el 80% de los tumores malignos est�n causados por factores ambientales y h�bitos de vida, lo que quiere decir que se podr�an evitar un elevado n�mero de c�nceres. Mediante la ingesta de �cidos grasos omega-3 es posible reducir la dosis, el tiempo y los ciclos de la quimioterapia y, por tanto, mejorar la calidad de vida de las personas con c�ncer.

Pratt et al. se�alaron en distintos tipos de c�ncer (p�ncreas, pr�stata, yeyuno, colorrectal, pulm�n, mama y otros) con met�stasis y sin ella, cifras anormalmente bajas de las concentraciones plasm�ticas en los fosfol�pidos de �cidos grasos omega-3 y del cociente �cidos grasos omega-3 y omega-6, en especial en aquellos pacientes con un �ndice de masa corporal menor y despu�s de recibir quimioterapia. Estudios prospectivos han demostrado que en los pa�ses donde la ingesta de pescado es mayor (entre 0,5 y 1,5 g diarios de �cidos grasos omega-3) el riesgo relativo de c�ncer de mama (30%) y de pr�stata (60%) es significativamente menor.

Adem�s, por cada 0,5 g diarios de �cidos grasos omega-3 que se aumentan en la dieta se reduce un 24% el riesgo de met�stasis. Estudios cl�nicos en Fase I han determinado que la dosis m�xima tolerable diaria de �cidos grasos omega-3 es de aproximadamente 0,2 g por kg de peso corporal.


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