Inicio / Omega-3 / 6. Beneficios para la salud de los LC-PUFA. Cantidades diarias que han demostrado tener eficacia:


6.1. Sobre el sistema cardiovascular


Las enfermedades cardiovasculares son el principal problema de salud p�blica en los pa�ses europeos debido a su elevada incidencia. Estudios epidemiol�gicos y de intervenci�n nutricional indican que el consumo de �cidos grasos poliinsaturados
omega-3 de cadena larga produce cambios en variables homeost�ticas asociadas a efectos beneficiosos para la salud. Desde que en 1980 se estudi� el patr�n diet�tico de la poblaci�n esquimal en Groenlandia y se estableci� una relaci�n entre el consumo de �cidos grasos poliinsaturados omega-3 y el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, se han publicado muchos trabajos cient�ficos sobre los efectos que pueden ejercer en la enfermedad cardiovascular.

6.1.1. En hipertensi�n

La hipertensi�n es uno de los factores m�s importantes de riesgo de enfermedad cardiovascular. Entre otros efectos, la hipertensi�n provoca la activaci�n del endotelio, lo que a su vez origina la producci�n endotelial de mol�culas de adhesi�n y la infiltraci�n de c�lulas sangu�neas a la pared vascular, lo que contribuye a un engrosamiento de la arteria y al desarrollo de la aterosclerosis.

Existen evidencias cient�ficas de que los �cidos grasos
omega-3 pueden estimular la producci�n endotelial de �xido n�trico. Esta mol�cula hace que las c�lulas del m�sculo liso se relajen, por lo que los vasos sangu�neos se dilatan, y a su vez se reducen la presi�n sangu�nea y la activaci�n endotelial. Se ha demostrado que s�lo cantidades elevadas de aceites de pescado (un m�nimo de 3 g/d�a) producen un descenso significativo, aunque moderado, de la presi�n sangu�nea.

6.1.2. En dislipemia

Uno de los efectos m�s conocidos del consumo de �cidos grasos omega-3 de cadena larga es en las dislipemias, por su efecto hipolipemiante, en concreto el efecto reductor sobre las concentraciones plasm�ticas de triglic�ridos y, en ocasiones, de colesterol total.

Unas concentraciones elevadas de triglic�ridos, frecuentes en las dislipemias, son un factor de riesgo independiente de las enfermedades cardiovasculares, sobre todo en individuos con valores reducidos de colesterol-HDL (lipoprote�nas de alta densidad). Cuando tomamos una comida rica en grasa aumentan los triglic�ridos (repuesta o hiperlipemia posprandial). La intensidad de esta respuesta se considera un factor de riesgo de enfermedad cardiovascular y se relaciona con el tipo de grasa ingerida. Algunos estudios indican que la ingesta de �cido docosahexaenoico (DHA) y �cido eicosapentaenoico (EPA) reduce el aumento posprandial de los triglic�ridos, produciendo, de esta forma, un efecto beneficioso. Otros estudios tambi�n han demostrado que el consumo de cantidades considerables de pescado o aceites de pescado, o su administraci�n en c�psulas, puede disminuir las concentraciones de triglic�ridos en sujetos sanos y con dislipemia.

Respecto a los efectos de los �cidos grasos poliinsaturados omega-3 sobre el colesterol sangu�neo, hay que se�alar que los aceites de pescado suelen aumentar el colesterol-HDL en un 10%, aunque �ste depende del alimento y de las cantidades de ácidos grasos omega-3 ingeridas.

El consumo de �cidos grasos poliinsaturados omega-3 reduce la acumulaci�n de colesterol libre y esterificado en la pared arterial y disminuye tanto la infiltraci�n por macr�fagos como la inestabilidad de la placa.

En una completa revisi�n de varios estudios se ha demostrado que el consumo de 4 g/d�a de �cidos grasos poliinsaturados omega-3 de aceite de pescado reduce las concentraciones s�ricas de triglic�ridos y lipoprote�nas de muy baja densidad entre un 15% y un 45% e incrementa el colesterol-HDL en un 2% a 8%. En cuanto a la trigliceridemia posprandial, hay que se�alar que con dosis bastante bajas de �cidos grasos omega-3 (<2 g/d) se producen reducciones significativas.

El aceite de pescado puede tener propiedades terap�uticas para el tratamiento de la hipertrigliceridemia grave (>750 mg/dl). La dosis eficaz de �cidos grasos omega-3 es de 3 a 5 g/d�a, y s�lo se puede obtener mediante suplementos. Seg�n la Food and Drug Administration (FDA), aquellos pacientes que necesiten ingerir m�s de 3 g de EPA+DHA en forma de suplemento tendr�an que hacerlo bajo supervisi�n m�dica, pues una dosis excesiva podr�a causar hemorragias en determinadas personas.

6.1.3. Sobre los vasos sangu�neos

El desarrollo de la enfermedad cardiovascular comienza con una disfunci�n endotelial en los vasos sangu�neos caracterizada por anomal�as en el tono vasomotor, en las propiedades anticoagulantes de la superficie del endotelio, inflamaci�n y formaci�n de la placa ateroscler�tica.

Los �cidos grasos poliinsaturados omega-3 reducen la producci�n de mol�culas del leucotrieno B4, las cuales act�an como atrayentes de c�lulas circulantes proinflamatorias que pueden introducirse en la placa de ateroma en los vasos sangu�neos, lo que conduce a la su formaci�n o inestabilidad.
En general, el consumo de �cidos grasos poliinsaturados omega-3 se ha asociado con una disminuci�n de la inflamaci�n y una mayor estabilidad de la placa ateroscler�tica.

El estudio sobre Prevenci�n de Aterosclerosis Coronaria Mediante Intervenci�n con �cidos Grasos Omega-3 de Origen Marino (SCIMO), demostr� una reducci�n en el desarrollo de la aterosclerosis al administrar dosis bajas de �cidos grasos poliinsaturados omega-3 (1,65 g/d�a).

6.1.4. Sobre la frecuencia y ritmo cardiacos

Uno de los efectos m�s importantes relacionado con los �cidos grasos poliinsaturados omega-3 es el antiarr�tmico. El mayor consumo de productos marinos o de aceites de pescado podr�a evitar arritmias mortales y muerte s�bita cardiaca. Durante la isquemia mioc�rdica, el infarto de miocardio o la angina, los tejidos isqu�micos se encuentran parcialmente despolarizados e hiperexcitables, y los canales de sodio dependientes del voltaje son m�s vulnerables a la activaci�n por cualquier tipo de est�mulo despolarizante que puede iniciar y propagar una taquiarritmia. Los �cidos grasos poliinsaturados omega-3 elevan el umbral el�ctrico requerido para reducir en un 50% la excitabilidad el�ctrica, adem�s de triplicar la duraci�n del periodo refractario, fen�menos que reducen la vulnerabilidad a la fibrilaci�n ventricular. Estos efectos surgen como resultado de su capacidad de inhibir de forma dependiente de la dosis las conductancias de los canales de sodio dependientes del voltaje y de canales de calcio tipo L localizados en el sarcolema del miocito. El hecho de que dosis elevadas de �cidos grasos poliinsaturados omega-3 reduzcan las arritmias inducidas por isquemia o reperfusi�n puede deberse a su incorporaci�n a los fosfol�pidos de membrana. Por otra parte, en dosis inferiores y como �cidos grasos libres ex�genos, pueden bloquear los canales de sodio y calcio del sarcolema sin su incorporaci�n a la membrana. El �ltimo mecanismo explicar�a la asociaci�n entre estos �cidos grasos y la reducci�n de la mortalidad por enfermedad cardiovascular observada en algunos trabajos cl�nicos. Otro efecto antiarr�tmico indirecto de los �cidos grasos poliinsaturados omega-3 radicar�a en la reducci�n de las concentraciones de �cidos grasos no esterificados en el plasma y en las membranas celulares. Las concentraciones de estos �cidos grasos se encuentran elevadas en afectaciones isqu�micas y poseen varios efectos proarr�tmicos que causan taquiarritmias ventriculares y posiblemente un mayor riesgo de muerte s�bita. El consumo elevado de �cidos grasos provenientes del pescado podr�a reducir el riesgo de arritmias cardiacas y muerte s�bita al mejorar la actividad del sistema nervioso aut�nomo cardiaco. La disminuci�n de la variabilidad de la frecuencia cardiaca es un factor pron�stico de arritmias cardiacas y de muerte s�bita en supervivientes de infarto de miocardio. La ingesta importante de �cidos grasos poliinsaturados omega-3 se asocia con un incremento de la variabilidad de la frecuencia cardiaca de forma dependiente de la dosis en pacientes con infarto de miocardio.

La arritmia ventricular supone la principal causa de muerte s�bita cardiaca y, debido al efecto de los �cidos grasos poliinsaturados omega-3 sobre ella, numerosas publicaciones destacan el posible efecto antiarritmog�nico de estos nutrientes. Estudios realizados sobre animales de experimentaci�n y en cultivos celulares han sugerido que podr�an estabilizar las membranas celulares, aumentar el periodo refractario de los miocitos y prevenir el desarrollo de arritmias.
El posible efecto protector antiarr�tmico en pacientes con prevenci�n secundaria se evidenci� en los estudios DART y GISSI-Prevenzione. En ambos se sugiere que el consumo de �cidos grasos poliinsaturados omega-3 podr�a descender la incidencia de arritmias letales y debido a ello podr�an tener un fuerte impacto sobre la reducci�n de la mortalidad despu�s de un infarto agudo de miocardio.

Leaf et al. comprobaron sobre 402 pacientes, con una media de seguimiento de un a�o, que la ingesti�n regular diaria de omega-3 podr�a reducir significativamente el riesgo de arritmia ventricular.

En el estudio SOFA (The Study on Omega-3 Fatty Acis and Ventricular Arrhythmia Trial) sobre una poblaci�n de 546 pacientes con un desfibrilador implantable y con alto riesgo de arritmia ventricular, el subgrupo de pacientes con infarto de miocardio (n=342) mostr� una tendencia hacia m�s tiempo libre de arritmia con la toma de suplementos de ácidos grasos omega-3. Por otra parte, se ha observado una menor incidencia de fibrilaci�n auricular en personas que ingieren cantidades elevadas de �cidos grasos omega-3.

Un estudio de intervenci�n mediante el consumo de �cidos grasos poliinsaturados omega-3 (585 mg DHA + 225 mg EPA) durante cuatro meses se�al� una disminuci�n en la frecuencia cardiaca y una mayor capacidad de recuperaci�n del coraz�n tras el ejercicio.

La American Heart Association, la American Heart Association Task Force y la Sociedad Europea de Cardiolog�a recomiendan el consumo de 1 g/d�a de EPA + DHA para el tratamiento de pacientes con arritmias ventriculares y para la prevenci�n de la muerte s�bita de origen cardiaco, con un grado de evidencia IIB.



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