Inicio / Omega-3 / 6. Beneficios para la salud de los LC-PUFA. Cantidades diarias que han demostrado tener eficacia:


6.5. Embarazo


Durante la gestaci�n, e incluso despu�s del nacimiento, el aporte de �cidos grasos poliinsaturados de cadena larga lo realiza la madre, ya que aunque el feto y el reci�n nacido tienen la capacidad para formarlos a partir de precursores, la velocidad de transformaci�n (elongaci�n y desaturaci�n) del �cido linoleico para formar �cido araquid�nico y del alfa-linol�nico para formar DHA, parece no ser suficiente para proveer la cantidad requerida por el feto y el reci�n nacido.

El riesgo de lesi�n neurol�gica aumenta en ni�os pret�rmino menores de 1500 g en los que, adem�s de las concentraciones reducidas, se suma la obligaci�n del uso de f�rmulas alimentarias mediante nutrici�n enteral o parenteral carentes o pobres en estos �cidos grasos. Las necesidades son mayores cuando nacen por el r�pido enriquecimiento en l�pidos que precisan las membranas celulares; de hecho, algunos estudios sugieren que hacer depender este suministro �nicamente a partir del �cido alfa-linol�nico es insuficiente, especialmente en ni�os pret�rmino, en los que esta actividad enzim�tica es a�n muy inmadura. Desde hace m�s de diez a�os han ido apareciendo estudios que valoran el efecto de los �cidos grasos poliinsaturados de cadena larga omega-3 y omega-6 sobre el crecimiento, especialmente en ni�os pret�rmino. No obstante, los resultados que en un principio parec�an adversos se han contrarrestado con los de otros estudios en los que hay un efecto positivo sobre el peso.

Las razones de estos efectos no est�n dilucidadas a�n y se han sugerido modificaciones metab�licas de los ácidos grasos omega-3 sobre los omega-6, como alteraciones enzim�ticas en el paso de omega-3 a omega-6, inhibici�n de la s�ntesis de eicosanoides o alteraciones en la transcripci�n de genes que controlan la lip�lisis y la lipog�nesis.

Las depresiones que se presentan durante el embarazo y despu�s del parto constituyen un importante problema de salud p�blica. Aunque el origen se desconoce, su aparici�n se asocia a la depleci�n de �cidos grasos omega-3, estado propio del embarazo, pues la madre traspasa sus reservas al feto para la formaci�n de su cerebro. As�, los suplementos con �cidos grasos omega-3 han demostrado ser eficaces para tratar la depresi�n tanto en embarazadas como en otro tipo de pacientes y se aconsejan para la prevenci�n y el tratamiento de las depresiones relacionadas con el embarazo. Este tratamiento tiene las ventajas de ser inocuo durante el embarazo y la lactancia, adem�s de traspasarse al feto durante estos periodos, permitiendo su adecuado desarrollo cerebral.
Seg�n estudios observacionales, la depresi�n posparto es una de las consecuencias de la deficiencia de DHA. Otros estudios tambi�n han demostrado una disminuci�n significativa del DHA en mujeres con depresi�n posparto.

En 2003 se report� por primera vez el tratamiento de un episodio de depresi�n mayor en una mujer embarazada de 34 a�os en la semana 28 de gestaci�n que no quer�a tomar antidepresivos por temor a la teratogenia. Se le administraron 4 g de etil-EPA y 2 g de DHA al d�a y mostr� mejor�a en el �nimo depresivo, en el sentimiento de poco valor, desesperanza y culpa a la semana 4 y desaparici�n de ideaci�n suicida a la semana 6. El examen f�sico del reci�n nacido fue normal.
En mujeres gestantes y durante la lactancia materna se recomiendan al menos 200 mg/d de DHA que se consiguen con la ingesta de dos raciones de pescado a la semana.


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