Inicio / Omega-3 / 6. Beneficios para la salud de los LC-PUFA. Cantidades diarias que han demostrado tener eficacia:


6.4. Efectos sobre la visi�n


La actividad biosint�tica de elongaci�n y de desaturaci�n del h�gado fetal es muy incipiente debido a la inmadurez fisiol�gica del �rgano de la visi�n. La placenta humana no tiene la capacidad para elongar y desaturar los �cidos grasos poliinsaturados precursores. Sin embargo, es selectivamente permeable a los �cidos grasos poliinsaturados de cadena larga de origen materno. Este aporte puede provenir de las reservas tisulares de estos �cidos grasos de la madre (principalmente del tejido adiposo), de la actividad biosint�tica (elongaci�n y desaturaci�n de precursores) y del aporte nutricional de los �cidos grasos poliinsaturados de cadena larga preformados. De esta forma, si la madre recibe una alimentaci�n con un aporte adecuado de �cidos grasos poliinsaturados y con una relaci�n omega-6/omega-3 adecuada (desde 5:1 hasta 10:1 en peso), podr� aportar al feto a trav�s del transporte placentario, y al reci�n nacido a trav�s de la leche, el requerimiento de �cidos grasos poliinsaturados de cadena larga necesario para un desarrollo normal del sistema nervioso y visual. Nutricionalmente, el �cido linoleico es mucho m�s abundante que el �cido alfa-linol�nico, por lo que el riesgo de carencia de DHA es mayor que el riesgo de d�ficit de �cido araquid�nico.

El cerebro es un tejido principalmente lip�dico, ya que un 60% de su peso seco est� constituido por l�pidos; de ellos, un 40% son �cidos grasos poliinsaturados de cadena larga, y de estos un 10% es �cido araquid�nico y un 15% es DHA. Dentro del �rgano de la visi�n, es en la retina donde el DHA tambi�n se encuentra en una mayor proporci�n que el �cido araquid�nico, constituyendo ambos �cidos grasos m�s del 45% del contenido de �cidos grasos poliinsaturados.

Un menor aporte de �cido araquid�nico y de DHA por parte de la madre significa una menor concentraci�n de estos �cidos grasos en el cerebro y en la retina. Los estudios realizados por diferentes grupos muestran que existe una relaci�n directa entre las concentraciones de �cidos grasos poliinsaturados de cadena larga medidas en los eritrocitos y en el plasma, como una estimaci�n del estado nutricional de estos �cidos grasos, y la agudeza visual y la respuesta a potenciales evocados en los lactantes. Del mismo modo, adem�s de estos efectos beneficiosos sobre la visi�n, los mayores niveles de �cidos grasos poliinsaturados de cadena larga medidos en lactantes se correlacionan con una mayor capacidad de aprendizaje y de concentraci�n evaluados mediante pruebas espec�ficas aplicadas meses despu�s de finalizada la lactancia. Algunos investigadores han propuesto que el adecuado aporte de �cidos grasos poliinsaturados de cadena larga durante el periodo perinatal puede tener repercusiones en la inteligencia y en la intelectualidad del individuo cuando sea adulto, y tambi�n una menor morbilidad.


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