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DHA en la dislexia

La separación del procesado visual comienza en la misma retina. En ella hay células ganglionares grandes (magnocelulares) y pequeñas (parvocelulares), que dan lugar a dos tipos de vías. Ambas llegan al tálamo, pero llevan información diferente. Los problemas de la dislexia pueden estar causados por un desarrollo anormal de las neuronas magnocelulares (vía magnocelular); dichas neuronas controlan la atención visual y la fijación de los ojos, aspectos importantes en la capacidad de identificar los caracteres y su orden. En los individuos disléxicos se ha observado una deficiencia en ellas en todos los niveles del sistema visual: en la retina, en el núcleo geniculado lateral, en la corteza visual primaria y en la vía dorsal (que va desde la corteza visual primaria hacia la región dorsomedial del occipital, llegando hacia regiones parietales posteriores). Esta anormalidad desestabiliza la percepción visual y su gravedad se correlaciona con el grado de déficit en lectura. Los tratamientos que facilitan la función de las neuronas magnocelulares, como ver el texto a través de filtros amarillos o azules, pueden mejorar enormemente el progreso en lectura de los niños con problemas de lectura en los cuales esté implicada esta vía.

La anormalidad en las neuronas magnocelulares puede deberse a una vulnerabilidad genética, que puede alterar la migración ordenada de las neuronas corticales durante el desarrollo, o por una ingesta reducida de ácidos grasos omega-3 (obtenidos habitualmente de los aceites de pescado de la dieta). Las membranas de las magnocélulas necesitan ácido docosahexaenoico (DHA) para mantener la rapidez de sus respuestas. De lo anterior se deduce que la complementación dietética con DHA podría mejorar la función visual magnocelular y, por tanto, la lectura, en los disléxicos.
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