Consumo prenatal de DHA y desarrollo del ni�o
Las deficiencias nutricionales durante el desarrollo tienen consecuencias a largo plazo en el sistema nervioso central (SNC). El grado y la persistencia de dichos déficit dependen del nutriente y de la reversibilidad de los cambios producidos. El ácido docosahexaenoico (DHA), y no otros ácidos grasos omega-3, abunda en el cerebro y la retina, donde se halla implicado en la neurogénesis, el crecimiento de las neuritas, la plasticidad sináptica, la eliminación axonal y la expresión genética durante las etapas tempranas del desarrollo. En el SNC, la falta de DHA se compensa con un aumento de ácidos grasos omega-6. Por lo tanto, las consecuencias del déficit de DHA pueden reflejar tanto esta carencia como las acciones de los omega-6 que lo han reemplazado.
Para determinar si la carencia fetal de DHA frena el desarrollo del sistema nervioso central en los niños nacidos a término (no para evaluar la eficacia de la suplementación con DHA en la mejora de las habilidades relacionadas con el SNC), se diseñó un estudio aleatorizado prospectivo de niños sanos nacidos a término (en un parto de bebé único) de mujeres a las cuales se administró 400 mg/día de DHA o placebo desde la semana 16 hasta el parto (y que seguían una típica dieta occidental). Durante el seguimiento, se observó que a los 14 meses, los niños del grupo placebo tenían mayor riesgo de menor desarrollo del lenguaje (evaluado como palabras entendidas [p = 0,002] y producidas [p = 0,01]). A los 18 meses, este mayor riesgo de menor desarrollo del lenguaje se manifestaba en palabras entendidas (p = 0,03) y frases producidas (p = 0,02), utilizando para la evaluación los Inventarios de Desarrollo Comunicativo MacArthur (que reflejan el proceso normal de adquisición temprana del lenguaje mediante un conjunto de gestos prelingüísticos, vocalizaciones prelingüísticas, vocabulario y gramática) y también en lenguaje receptivo (p = 0,02) y expresivo (p = 0,05), empleando la Escalas Bayley de desarrollo infantil III (que contribuyen a evaluar el desarrollo del niño en los primeros dos años y medio de vida en aspectos relacionados con el desarrollo cognitivo y la capacidad de comunicación, el grado de coordinación corporal y habilidades motrices finas, y la naturaleza de las orientaciones sociales y objetivas hacia el entorno).
Aunque con algunas limitaciones, este estudio muestra que el desarrollo del lenguaje se halla fuertemente afectado, a diferentes edades y evaluado con diferentes tests, en los niños cuyas madres no consumen el suficiente DHA y que siguen una dieta típica occidental, y que este riesgo puede reducirse incrementando el consumo maternal de DHA.