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El consumo de DHA reduce significativamente los marcadores de esteatosis hep�tica no alcoh�lica
En Occidente, la incidencia de la enfermedad del hígado graso no inducida por el alcohol (HGNA) aumenta paralelamente a la de la obesidad. Este concepto incluye desde la hepatoesteatosis hasta la esteatohepatitis no alcohólica (EHNA), forma progresiva y a menudo silente de la enfermedad que puede conducir a fibrosis, cirrosis y carcinoma hepatocelular. Su primera fase implica exceso de triglicéridos (TG) hepáticos y acumulación de colesterol (debido a elevada lipogénesis de novo, acumulación y reesterificación de ácidos grasos, oxidación de ácidos grasos reducida y disminución en la secreción de lipoproteínas de muy baja densidad [VLDL]), mientras que la segunda fase consiste en estrés oxidativo hepático elevado, resistencia a la insulina e inflamación. Esta última fomenta el daño y la muerte celular; y, en respuesta, las células estrelladas o fagocitarias del hígado activan la fibrosis hepática.
Los autores de este estudio, de cuatro años de duración y subvencionado por los National Institutes of Health y el USDA National Institute of Food and Agriculture, habían mostrado ya previamente en un modelo múrido (con ratones Ldlr[−/−]) que la alimentación con una dieta alta en grasas y colesterol que incluyera aceite de sábalo atlántico (rico en ácidos grasos poliinsaturados n-3 [AGPI n-3]) atenuaba varios marcadores de EHNA (hepatoesteatosis, inflamación, daño hepático y fibrosis incluidos).
Con el objeto de evaluar la hipótesis de que el ácido docosahexaenoico (DHA) es más eficaz que el ecosapentaenoico (EPA) en la prevención del inicio y progresión de la EHNA inducida por la dieta occidental (respecto a la energía total: 41% procedente de grasas y 43% procedente de carbohidratos, constituyendo la sacarosa el 26,6%), llevaron a cabo otro estudio:
Los ratones fueron alimentados con dieta occidental más aceite de oliva , EPA, DHA o EPA + DHA durante 16 semanas. La dosis de la suplementación con EPA y/o DHA fue del 2% del total de la energía. El grupo dieta occidental + aceite de oliva desarrolló una EHNA grave. Ninguno de los grupos AGPI n-3 previno la hepatoesteatosis, pero todos disminuyeron significativamente la inflamación, la fibrosis, el daño hepático y el estrés oxidativo inducidos, aunque el efecto de reducción de los respectivos marcadores fue mayor en el grupo DHA, que se mostró más eficaz que el EPA.
Dado que la reducción de los marcadores de NASH por el DHA no requiere una reducción en la hepatoesteatosis, su consumo puede ser útil para combatir la EHNA en humanos obesos, tanto en prevención como en tratamiento.