La atrofia de cualquier tejido significa la pérdida de células o disminución de su tamaño, y en el tejido cerebral afecta tanto a las neuronas como a la sinapsis. La atrofia cerebral es una característica común en muchas de las enfermedades que afectan al cerebro (aunque su patrón y progresión depende de la enfermedad implicada): ictus, traumatismo cerebral traumático, enfermedad de Alzheimer, esclerosis múltiple, etc.
En las personas mayores se observa a menudo un ritmo incrementado de atrofia cerebral, sobre todo en aquellas que sufren deterioro cognitivo. La suplementación con vitamina B es uno de los tratamientos recomendados para reducir la pérdida de tejido cerebral en personas con deterioro cognitivo leve. Este tratamiento se basa en el conocimiento de que la homocisteína es un factor de riesgo para la atrofia cerebral, el deterioro cognitivo y la demencia, y que las concentraciones plasmáticas de homocisteína pueden reducirse mediante la adición de vitaminas del grupo B en la dieta.
Sin embargo, ahora se sabe que los beneficios de la vitamina B se observan sólo en los sujetos con altos niveles plasmáticos de ácidos grasos omega-3.