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06/06/2011 - Publicado en Correo Farmacéutico imprimir 
La revoluci�n antiangiog�nica en DMAE

Fecha: 06/06/2011
Autor: Naiara Brocal Carrasco

Sinopsis:
El estudio "Areds 2" investiga la eficacia de la ingesta oral de luteína y zeaxantina y ácidos grasos Omega-3 de cadena larga para la prevención de la progresión a formas graves de la DMAE.
 

ARTÍCULO:

La revolución antiangiogénica en DMAE

Laparición de los antiangiogénicos en 2006 para el tratamiento de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) ha supuesto un "gran avance", "un cambio radical", e incluso se puede calificar "del inicio de una nueva era", en palabras de los oftalmólogos consultados por F&I. La aplicación de los hallazgos sobre el papel de la angiogénesis en la DMAE relegó la cirugía con láser a menos del 1 por ciento de los casos. Ranibizumab ocuparía la primera línea tras demostrar un mejor perfil de eficacia que su competidor en DMAE neovascular, pegaptanib, mientras que la forma seca o atrófica carece de tratamientos. Otras moléculas le pisan los talones: el anticuerpo monoclonal humanizado bevacizumab (un superventas en oncología), por su favorable perfil de coste-efectividad, y aflibercept, que reduciría las inyecciones a la mitad.
Los resultados de la investigación han sido más favorables a la DMAE húmeda, también conocida como neovascular o exudativa, y que constituye la forma más agresiva de la enfermedad. Aunque los estudios epidemiológicos en los años ochenta mostraban que este tipo representaba aproximadamente del 10 al 15 por ciento de los diagnósticos de DMAE, estas cifras se están revisando y se cree que podría suponer la mitad de los casos, según se expone en el informe Degeneración macular asociada a la edad: estrategias actuales de tratamiento, publicado en 2009 y que cuenta con el aval del Plan de Calidad para el Sistema Nacional de Salud, el Ministerio de Ciencia y la Generalitat de Cataluña.
 
Pinchazo mensual
Ranibizumab consiste en "la fracción variable (Fab) de un anticuerpo monoclonal humanizado (IgG), que se une a todas las isoformas del factor de crecimiento del endotelio vascular A (VEGF-A)", explica Ricardo P. Casaroli-Marano, especialista senior del Instituto Clínico de Oftalmología (ICOF), de Barcelona. Mientras que pegaptanib sódico es "un aptámero pegilado que se une de forma selectiva a la isoforma 165 del VEGF-A, e impide la unión a su receptor específico". Ambos se administran en inyecciones intraoculares en periodos mensuales (ranibizumab) o a cada seis semanas (pegaptanib).
En fase III se encuentran otras dos moléculas, bevacizumab y aflibercept, cuyos resultados preliminares apuntan a un perfil de eficacia similar a ranibizumab. El primero, "que tiene capacidad de unión a todas las isoformas del VEGF-A", presentaría una mejor relación coste-beneficio. Aflibercept, "una proteína de fusión entre los dos receptores específicos extracelulares para el VEGF unidos a un fragmento constante (Fc) de una IgG humana", presenta la ventaja de la administración bimestral. De esta manera, "rebaja a la mitad las inyecciones y revisiones", puntualiza el oftalmólogo Alfredo García Layana, de la Clínica Universidad de Navarra.
En estos momentos se investigan nuevos protocolos de administración de las terapias disponibles "para el mejor aprovechamiento" de las dosis, defiende el responsable de Unidad de Patología Macular del Hospital Clínico de Madrid, Juan Donate.
Casaroli-Marano destaca las investigaciones con nuevas formas de administración de estos principios activos como "dispositivos de liberación lenta, gotas o la vía oral", que, además de mejorar la calidad de vida, reducirían de forma notable la presión asistencial.
La cirugía sería ya una opción muy residual. El láser térmico se reservaría "a casos muy excepcionales, ya que produce una cicatriz definitiva y una alta tasa de recurrencia", señala García Layana. En cuanto a la terapia fotodinámica, que constituye otra técnica quirúrgica con láser y que precisa la inyección endovenosa de verteporfina, puede ser útil en combinación con los antiangiogénicos para reforzar su acción cuando la respuesta es insuficiente.
El diagnóstico genético, la terapia celular sustitutiva basada en técnicas de bioingeniería y la investigación con nuevos fármacos constituyen áreas de interés para la Plataforma de Investigación Cooperativa de DMAE, financiada por el Instituto de Salud Carlos III y en la que colabora García Layana.
De las investigaciones en marcha, Donate destaca los trabajos con radioterapia intraocular y la terapia génica.
 
Multitud de vías en estudio buscan solución a la forma seca, que carece de tratamientos
Muchos estudios clínicos, aunque en fases iniciales, buscan un tratamiento para la forma seca de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE). El catedrático de Oftalmología en la Universidad de Santiago de Compostela y presidente de Retinaplus, Francisco Gómez-Ulla, afirma que se está trabajando sobre diferentes dianas, como la neuroprotección, a través de implantes que "contienen células encapsuladas genéticamente modificadas para segregar factor neurotrófico ciliar y liberarlo en el segmento posterior del ojo", así como con fármacos de administración oral como el ACU-4229.
 
También se investiga la vía de la supresión de la inflamación "con implantes de corticoides, rapamicina con sirolimus o la utilización del aptámero anti-C5 por vía intravítrea".
Además, Ricardo P. Casaroli-Marano, especialista senior del Instituto Clínico de Oftalmología (ICOF), de Barcelona, resalta los trabajos con terapia celular. Y, mientras tanto, continúan los estudios con micronutrientes. Los oftalmólogos recuerdan que el estudio Areds demostró que la asociación de vitaminas E y C, zinc, cobre y betacarotenos reduciría el riesgo de pérdida de visión en un 25 por ciento en pacientes con DMAE avanzada. Casaroli-Marano detalla que actualmente está en marcha el estudio Areds 2, que investiga la eficacia de la ingesta oral de luteína y zeaxantina y los ácidos grasos omega-3 de cadena larga en la prevención de la progresión a formas graves.
Pero cuando el daño ya está instaurado existen medidas paliativas que facilitan la vida de los pacientes, recuerda Ernesto Marco, fundador de la Sociedad Española de Baja Visión. Para la vista de cerca existen microscopios visuales, que se adaptan a la gafas, o lupas electrónicas. En larga distancia, hay disponibles filtros especiales, telescopios de bolsillo y sistemas de todo tipo para facilitar la visión, incluso a través de circuitos cerrados de televisión.
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