ENTREVISTA DR. XAVIER PINT�
En esta entrevista el Dr. Xavier Pint� nos da algunas claves para saber m�s acerca de los Omega-3.
La presencia de artículos científicos que alaban los efectos saludables del Omega-3 es cada vez mayor, pero ¿cuál es el estado real de la investigación en Omega-3?
Gracias a los estudios que se han realizado a gran escala sobre los ácidos grasos Omega-3, hoy sabemos que pueden evitar las muertes causadas por las enfermedades cardiovasculares en los pacientes con antecedentes de infarto de miocardio, que previenen las arritmias cardiacas y que son potentes reductores de los triglicéridos, es decir de la grasa que circula por la sangre. Las Sociedades de Cardiología y las autoridades sanitarias recomiendan el consumo de alrededor de 1 gramo diario de Omega-3 en las personas que ya han sufrido un infarto de miocardio. Actualmente, se están realizando un gran número de investigaciones sobre los efectos de los ácidos grasos Omega-3 en diversas enfermedades que en los próximos años nos permitirán conocer su papel en el tratamiento de una amplia variedad de trastornos, como por ejemplo, determinados reumatismos, problemas neurológicos o psiquiátricos, o sobre distintas enfermedades inflamatorias y degenerativas. Estas investigaciones, nos aportarán resultados que, en definitiva, nos permitirán conocer la utilidad de los ácidos grasos omega-3 en la promoción de la salud y la mejora de la calidad de vida.
¿Todos los Omega-3 son iguales?
Hay que diferenciar entre ácidos grasos Omega-3 de cadena corta y de cadena larga, y es importante saber en qué alimentos encontraremos unos y otros. Cuando hablamos de
Omega-3, en general, nos referimos a los de cadena larga, que son a los que se atribuyen las mayores propiedades preventivas, y se encuentran principalmente en el pescado azul, rico en ácidos grasos EPA (ácido eicosapentaenoico) y DHA (ácido docosahexaenoico). Los ácidos grasos Omega-3 de cadena corta (el ácido alfa-linolénico) están presentes en vegetales como la semilla de colza, la soja, el germen de trigo y las nueces.
¿Qué diferencia existe con respecto a los Omega-6?
Los Omega-6 se encuentran en aceites de girasol, maíz y soja y, si bien no aumentan el colesterol, no tienen los efectos favorables de los Omega-3.
Si hablamos de cantidades recomendadas de Omega-3, ¿cuál sería la cantidad diaria de EPA y DHA que debemos aportar a nuestro organismo?
Para conseguir un efecto preventivo real, los estudios recientes sostienen que es necesario tomar ácidos grasos Omega-3 con una concentración de 70-80% de EPA y DHA y una ingesta mínima de 1/2 gramo diario (500 miligramos al día) de estos ácidos grasos. A este respecto, la Estrategia NAOS (Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad) puesta en marcha por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, aconseja un consumo de pescado azul fresco de 2 veces por semana (ración de 150 g), que equivale a unos 3 gramos de omega-3 de cadena larga, para asegurar una cantidad necesaria de EPA y DHA.
¿Se recomienda la misma cantidad de Omega-3 para personas sanas y personas en riesgo cardiovascular, por ejemplo?
No. Es importante tener presente que la ingesta de Omega-3 variará dependiendo del estado de salud y de las características de cada persona. En este sentido, las recomendaciones actuales establecen unos 500 mg diarios de ácidos grasos Omega-3 para las personas adultas en general y una dosis superior, de 1 gramo o más, cuando se trata de personas con una enfermedad cardiovascular, en particular las que han sufrido un infarto de miocardio. Las mayores dosis de omega-3 son las que se necesitan para disminuir los triglicéridos, que son de al menos 2 gramos al día.
Y con una dieta rica en Omega-3, ¿es suficiente?
Al margen del aporte de ácidos grasos Omega-3 a través de una alimentación rica en pescado, que es lo que recomiendan los expertos en nutrición, es importante señalar que las cantidades necesarias para nuestro organismo de ácidos grasos Omega-3 EPA y DHA son difíciles de mantener a largo plazo únicamente con la dieta. En este sentido, los suplementos facilitan cubrir las necesidades diarias de EPA y DHA de forma mantenida en el tiempo y previenen los déficits que puedan producirse a causa de una dieta insuficiente en estos ácidos grasos. Un aspecto destacable, es que los suplementos de EPA y DHA se preparan a base de grasas de pescado que se someten a un proceso de purificación para evitar que contengan determinados residuos que las especies marinas pueden contener por factores ambientales.
¿Existe alguna edad que limite la incorporación de Omega-3 a través de suplementos?
No existe un límite de edad en el que ya no esté recomendada la administración de suplementos de Omega-3. En los niños, tienen que incluirse en la alimentación a base de pescado, y si existe algún trastorno o enfermedad que lo requiera pueden utilizarse los suplementos a las dosis adaptadas a cada edad. En los ancianos, se han demostrado una amplia variedad de efectos favorables de la administración de suplementos de Omega-3, tanto a nivel cardiovascular, como de los procesos inflamatorios, de la función intelectual y del estado de ánimo, y de hecho su utilización se ha incrementado notablemente en los últimos años.