EPA y DHA en los c�nceres gastrointestinales
Publicado el 17 de dic de 2014 por expertomega3
La investigación sobre el empleo de ácidos grasos poliinsaturados omega-3 eicosapentaenoico (EPA) y docosahexaenoico (DHA) en la prevención y el tratamiento del cáncer muestra que los omega-3 ejercen sus acciones anticancerígenas por su implicación en procesos de diferentes etapas del desarrollo del cáncer, que incluyen la proliferación y supervivencia celular, la angiogénesis, la inflamación y la metástasis. Los estudios muestran que pacientes con diversos tipos de cáncer (de vejiga, pancreático, de pulmón y esofágico, entre otros) muestran concentraciones de omega-3 plasmáticas menores (desde un 55% a un 88%) a las de los individuos sanos. Y diversas investigaciones indican que el consumo de estos ácidos grasos parece reducir el riesgo de cáncer de mama, de próstata y de pulmón, y proteger frente al desarrollo de carcinoma hepatocelular (incluso en pacientes con hepatitis B o C).
El desarrollo de los cánceres gastrointestinales suele ser precedido por la existencia de lesiones premalignas. El cáncer esofágico, el de estómago y el de colon tienen una historia natural de transición desde lesiones precursoras a lesiones malignas, inflamación, formación de adenomas y cambios displásicos. El hecho de que la dieta occidental contenga una cantidad desproporcionadamente mayor de ácidos grasos poliinsaturados omega-6, predecesores de agentes pro-inflamatorios, en relación a omega-3, predecesores de agentes moduladores y de resolución de la inflamación, confieren a estos últimos una posible función en varios estadios de los cánceres gastrointestinales.
En el cáncer esofágico, se ha observado una asociación entre las ingestas altas de ácidos grasos poliinsaturados omega-3 y un menor riesgo de esófago de Barrett; también, que la nutrición parenteral complementada con omega-3 puede reducir la inflamación y mejorar la función inmunitaria en los pacientes que han sido sometidos a cirugía y, además, que una dieta que incluya omega-3 puede reducir la toxicidad de la quimiorradioterapia.
En el cáncer gástrico, recientemente se ha indicado que el DHA inhibe el crecimiento de Helicobacter pylori in vitro y su colonización en la mucosa gástrica en ratones. También que el DHA eritrocítico se correlaciona negativamente con el riesgo de este tipo de cáncer y que una dieta enriquecida con omega-3 retrasa el crecimiento tumoral (en un modelo murino). Estudios in vitro han mostrado que los omega-3 inhiben la migración de las células cancerosas gástricas y el crecimiento del carcinoma gástrico humano vía apoptosis e inhibiendo la proliferación de las células cancerígenas. Además, los omega-3 son beneficiosos en la prevención de la apoptosis inducida por estrés oxidativo inhibiendo la expresión genética apoptósica y la fragmentación del DNA de las células epiteliales gástricas. Por otro lado, el DHA favorece la apoptosis de las células gástricas cancerígenas induciendo en ellas la expresión de genes apoptósicos.
En el cáncer colorrectal (CCR) también se ha reconocido la actividad antitumoral de los omega-3 y hay estudios que indican que su administración mejora la eficacia y la tolerabilidad de la quimioterapia convencional. En modelos murinos de carcinogénesis colorrectal, la administración dietética de EPA y/o DHA ha reducido el tamaño y la multiplicidad del tumor colorrectal. Las altas concentraciones séricas de omega-3 (frente a las bajas) se relacionan con menor riesgo de adenoma colorrectal y se ha demostrado la reducción significativa del riesgo de cáncer colorrectal de forma dependiente de la dosis tras el consumo de EPA, DHA o EPA+DHA. El efecto preventivo de los omega-3 en este tipo de cáncer ha sido demostrado en diversos modelos animales de carcinogénesis inducida; y en este tipo de estudios también se ha informado de la reducción del 20% al 50% en la incidencia de tumores inducidos químicamente, tras la suplementación con omega-3, junto a una reducción del 30% al 70% en la multiplicidad del tumor. Y hallazgos similares se han observado en el estudio de líneas celulares CCR humanas.
Hay muchos hallazgos que indican que el alto consumo de omega-3 se asocia a un menor riesgo de cáncer gastrointestinal y estudios recientes muestran que los omega-3 endógenos retrasan la progresión del cáncer de estómago y el de colon. Por lo tanto, aumentar su consumo en pacientes de alto riesgo puede ser una estrategia para prevenir o retrasar el desarrollo de un cáncer gastrointestinal. Además, administrarlos asociados a otros agentes de acción antitumoral puede incrementar su eficacia.
Bibliografía:
Park JM, Kwon SH, Han YM et al. Omega-3 polyunsaturated Fatty acids as potential chemopreventive agent for gastrointestinal cancer. J Cancer Prev. 2013 Sep;18(3):201-208.
Comentarios a "EPA y DHA en los c�nceres gastrointestinales"