La pauta de consumo influye en la biodisponibilidad del EPA y el DHA
Publicado el 5 de may de 2014 por expertomega3
A menudo se realizan extrapolaciones desde estudios controlados sobre la suplementación con ácidos grasos omega-3 en relación al consumo de pescado azul (o graso). Sin embargo, el aprovechamiento del ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA) consumido en forma de suplementos diarios puede diferir del procedente del consumo de pescado azul, que suele ser esporádico. Con el fin de dilucidar si el patrón de frecuencia del consumo de EPA y DHA puede influenciar sobre su incorporación al plasma sanguíneo y las células, Browning et al. simularon el consumo esporádico de pescado para hacerlo comparable con el evaluado en los estudios convencionales sobre suplementación.
En un estudio anterior (controlado, aleatorizado y doble ciego), de 12 meses de duración, los investigadores ya habían identificado al EPA y el DHA de la fosfatidilcolina plasmática como el mejor marcador a corto plazo de los cambios en su ingesta, a las plaquetas como mejor marcador a medio plazo y a las células mononucleares sanguíneas como mejor marcador a largo plazo.
En esta ocasión, y con el propósito de averiguar si existen diferencias en la incorporación en el plasma sanguíneo y las células, a corto, medio y largo plazo, con el suministro de cantidades idénticas de EPA y DHA, equivalentes a dos raciones de pescado azul por semana (6,54 g/sem de EPA y DHA), pero consumidas de forma intermitente (p. ej., una ración, dos veces por semana) o de forma continua (el equivalente a las dos raciones, dividido en cantidades diarias), se analizaron los datos de dos de los grupos de intervención. Ambos grupos habían recibido en cápsulas la misma dosis semanal de EPA+DHA: el grupo “intermitente”, dividida en dos veces por semana (en días aleatorios) y el grupo “continuo”, dividida en dosis diarias (todos los días de la semana).
A lo largo de los 12 meses de intervención, se midieron en 9 ocasiones el EPA y el DHA en la fosfatidilcolina plasmática, las plaquetas y las células mononucleares sanguíneas. El patrón de incorporación fue diferente entre los dos grupos en todas las muestras recogidas (p < 0,0001, interacción tiempo × tratamiento).
Al finalizar los 12 meses, el grupo “continuo” tuvo mayores niveles de EPA, DHA y EPA+DHA en las plaquetas (p < 0,01) (parámetro considerado mejor marcador a medio plazo), y mayores niveles de EPA y EPA+DHA en las células mononucleares sanguíneas (p < 0,05), parámetro considerado mejor marcador a largo plazo, en comparación con el grupo “intermitente”.
Estos resultados demuestran que el enriquecimiento de EPA y DHA en plaquetas y células mononucleares sanguíneas es mayor si su consumo es continuo, en comparación con la misma cantidad consumida de forma intermitente, lo cual debería tenerse en consideración en el diseño de los estudios y en la extrapolación de sus conclusiones. Estas diferencias señalan el beneficio del consumo frecuente e implican que la misma dosis de EPA y DHA consumida de forma esporádica puede no alcanzar las concentraciones necesarias para tener los efectos sobre la salud observados en los estudios con suplementación continua.
Bibliografía
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