Observaciones sobre el estudio ''Las dietas ricas en �cidos grasos poliinsaturados n-6 inducen disbiosis intestinal en ratones''
Publicado el 27 de feb de 2013 por Gerard Bannenberg
Los resultados de un estudio recientemente publicado por Ghosh y colaboradores (Br. J. Nutr. Jan 8, p1-9, 2013) indican que la ingesta de aceite de pescado que contiene EPA/DHA, en ratones que ya tienen una dieta rica en ácidos grasos polinsaturados omega-6, induce la degradación oxidativa de los ácidos grasos polinsaturados omega-6, formando 4-hidroxinoneal, un indicator químico de la existencia de peroxidación lipídica. Aunque para la mayoría de las personas el término “oxidación” trae consigo asociaciones negativas, nuestra existencia en una atmósfera con un 21% de oxígeno hace que estemos extremadamente bien adaptados a los procesos oxidativos. Nuestros antioxidantes pueden encargarse bien de los productos reactivos de la oxidación tales como el 4-hidroxinonenal, un derivado de la oxidación de los ácidos grasos poliinsaturados. Solo cuando la capacidad antioxidante es sobrepasada y el estrés oxidativo se convierte en una agresión oxidativa y crónica puede producirse una lesión tisular irreparable o crónica. Los experimentos realizados por Ghosh indican una tendencia a que este proceso ocurra cuando una ingesta alta en ácido linoleico, un ácido graso polinsaturado omega-6, se complementa además con omega-3. En esta situación se sugiere que una parte desconocida del ácido linoleico es oxidada, formando 4-hidroxinonenal (4-HNE).
El estudio tiene algunas limitaciones experimentales. La primera de todas, la conclusión de que la suplementación con EPA/DHA induce estrés oxidativo se apoya en una única observación, concretamente en la formación de 4-HNE basada en la inmunorreactividad en el tejido de la submucosa del íleon del ratón, mostrada con un anticuerpo comercial. Este anticuerpo no mide 4-HNE en sí, lo que mide es el 4-HNE que ha reaccionado con las proteínas tisulares a través de una reacción de adición de Michael. El anticuerpo es policlonal y puede reaccionar con una mezcla de epítopos ligeramente similares y solapados de conjugados de 4-HNE-proteína. Además, en el estudio no se ha intentado determinar si el antígeno puede incluir también el análogo omega-3 nonadienal del conjugado derivado de 4-HNE-proteína. Lo último sería la explicación más sencilla para los resultados observados, puesto que en una ingesta alta de ácidos grasos omega-6, estos no tienen capacidad por sí mismos de dar ningún tipo de inmunorreactividad. El estudio tampoco ha determinado la especificidad de este anticuerpo fuera de la competición por la unión con conjugados de 4-HNE, para verificar que lo que se ha medido es verdaderamente conjugado de 4-HNE-proteína. Teniendo en cuenta todo lo anterior, el estudio concluye de manera bastante precipitada que EPA/DHA activa la peroxidación de ácidos grasos omega-6, induciendo estrés oxidativo e, incluso, extrapola más allá que puede causar daño oxidativo en ratones y en una “población humana anciana vulnerable”.
Respecto al aceite de pescado empleado que contiene EPA/DHA, no se ha proporcionado la descripción. La composición de ácidos grasos reportada indica que este aceite contiene cantidades extremadamente bajas de EPA/DHA, concretamente un 0,34%, lo que nos hace pensar que probablemente se trata de una errata. La decisión de los autores de utilizar una concentración final de aceite de pescado del 1% en el grupo de prueba con aceite de maíz + aceite de pescado indica que, aunque de manera interesante se observan acciones inmunorreguladoras a esta concentración (la dosis no ha sido reportada), las cantidades relativas extremadamente bajas de EPA/DHA con respecto a las de ácido linoleico al 11,5% ya presente en el propio aceite de maíz (como se reporta) hacen que sea altamente inverosímil que EPA/DHA por sí mismos pudieran ser responsables del estrés oxidativo reportado. Incluso si se hubiera presentado una concentración más plausible, del 34% de EPA/DHA, y diluida 100x en la prueba de la dieta, la cantidad de ácido linoleico sería todavía 6 veces mayor que la de EPA/DHA.
El estudio de Ghosh sugiere que EPA/DHA activa de alguna manera la peroxidación de los ácidos grasos omega-6 tales como el ácido linoleico, y activaría el estrés oxidativo, lo que según sugiere el autor podría incluso ser nocivo. Aparte de la implicación de un mecanismo bioquímico todavía no reportado para esta inusual información, la conclusión o extrapolación de este manuscrito es prematura a partir de la actual evidencia experimental presentada, y es probable que se requieran más estudios detallados sobre la naturaleza química de la inmunorreactividad de 4-HNE reportada.
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