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La opini�n de los expertos


Bernstein A.M. et al, J.Nutr. 142, 99-104, 2011. A meta-analysis shows that docosahexaenoic acid from algal oil reduces serum triglycerides and increases HDL-cholesterol and LDL-cholesterol in persons without coronary heart disease.

Publicado el 4 de ene de 2012 por Gerard Bannenberg

El estudio de Bernstein y colegas es un metanálisis de varios ensayos clínicos realizados con el objetivo de evaluar los efectos del  consumo de aceite de algas sobre algunos lípidos plasmáticos, como los triglicéridos y el colesterol LDL o HDL.
 
Un meta-análisis es un método de investigación que intenta encontrar efectos que sean  estadísticamente significativos mediante la agrupación y análisis conjunto de varios estudios de intervención clínica. Al tomar en su conjunto varios estudios clínicos, esto nos permite considerar un mayor número de pacientes, tanto en los grupos control como tratados, y así es posible encontrar efectos con más solidez estadística. Para realizar un meta-analisis hay que considerar cierto nivel de pérdida de detalle  ya que agrupamos  estudios que no se han diseñado con exactamente los mismos criterios de inclusión/exclusión o evaluación clínica.
 
En este meta-analisis los autores han identificado 11 estudios clínicos randomizados en los que personas adultas y sanas consumieron una dosis diaria de 1.68 gramos de aceite de algas. Cuando se analiza la media de los niveles de los triglicéridos calcularon una reducción de un 15% en aquellas  personas que consumían aceite de algas. Los niveles de LDL-colesterol se incrementaron una media del 8%, y los de HDL-colesterol un 5%. Los autores destacan en la discusión que estos cambios son parecidos a los cambios que se observa con la ingestión de aceite de pescado. Posiblemente existe un ligero  aumento del LDL-colesterol que no se observa en personas que consume aceite de pescado.
 
¿Cuál es la importancia de este resultado? Primero, indica que el consumo de aceite de algas provoca acciones sobre los lípidos de la sangre muy parecidos al aceite de pescado. Es importante indicar que existe una gran variedad de aceites de pescado en el mercado, dependiente del origen del pescado, la estación de captura, y los procesos de obtención y posterior concentración de estos aceites. Los aceites de algas también se pueden obtener, teóricamente, de un gran rango de distintas especies de algas y con distintos contenidos en ácidos grasos omega-3. Pero la realidad es que el mercado de aceite de algas está dominado por un solo principal productor de DHA. Este DHA esta presente en forma triglicérido y se produce mediante el crecimiento a nivel industrial de un especie de alga llamado Crypthecodinium cohnii. Como  consecuencia la mayor parte de los estudios de intervención con DHA obtenido de aceites de algas viene de una misma fuente. Los 11 estudios considerados en esta meta-análisis contenían una media del 41% de DHA, lo que da lugar a una dosis diaria de aproximadamente 0.7 g de DHA por persona. Una situación parecida puede existir en los estudios realizados con aceite de pescado, porque un gran numero de los ensayos clínicos con aceite de pescado se han realizado en el pasado con aceites tipo “single strength” que contienen un total de 30% de EPA mas DHA, los dos ácidos grasos omega-3 de origen marino mas abundantes, en forma de triglicérido.
 
Para el mercado de consumo  humano también existen aceites ricos en ácidos grasos omega-3 que son derivados de EPA y DHA esterificado con etanol en lugar  de presentarse como esteres de  triglicéridos. Estos derivados mantienen las acciones farmacológicas sobre los niveles de triglicéridos (una reducción) y las lipoproteínas que contienen colesterol. De igual manera un aceite basado en DHA de origen de algas esterificado en forma etil ester ejerce las mismas acciones que un aceite de alga rico en DHA presente como triglicérido.
 
En segundo lugar, el DHA parece inducir un aumento pequeño en los niveles del colesterol asociado al LDL y HDL. ¿Es este  un efecto indeseable, dado que gran parte del esfuerzo de desarrollo de medicamentos en los últimos años está orientado a bajar los niveles del colesterol? Es importante resaltar que existen muchos estudios que indican que los ácidos grasos omega-3 tanto pueden aumentar como disminuir estos niveles, y que este resultado depende en gran medida de la aportación que hagan los lípidos al total de la ingesta energética diaria. También hay cada vez mas resultados clínicos y experimentales que indican que la ingestia del DHA cambia el “perfil” de las lipoproteínas LDL y HDL. El  consumo de DHA induce el aumento del tamaño de la partícula LDL, y cambia el tamaño de HDL a una subfracción denominada HDL2. Dichos cambios en el perfil de estas lipoproteínas se cree podrían tener acciones que protegen frente al riesgo cardiovascular. Específicamente cambian la distribución del colesterol presente en la sangre lejos de la llamada partícula LDL “pequeña” que se asocia más claramente con un riesgo para el desarrollo de la enfermedad cardiovascular. De este modo, aunque se observa un pequeño aumento en los niveles de HDL y LDL es posible que represente un cambio a un perfil de lipoproteínas más sanas, e importantes para la salud.
 
En resumen, si no nos perdemos en considerar todos los detalles de las diferencias entre el origen de los distintos aceites (algas o pescado), las dosis, y el diseño de cada estudio bajo consideración en este meta-análisis, la conclusión es que el DHA puede  disminuir los triglicéridos y ejerce pequeños cambios sobre los niveles de LDL y HDL, sea cual sea  el origen del DHA,  de algas o de pescado. Esto tiene todo el sentido si consideramos que el DHA es DHA ya sea extraído de algas directamente o extraída de pescado que tienen las algas como base de su cadena trófica.
 
Further reading:
Mori, TA. et al.  Effects of varying dietary fat, fish, and fish oils on blood lipids in a random controlled trial in men at risk of heart disease. Am. J. Clin. Nutr. 59, 1060-1080, 1994.
 
Mori, TA et al.  Purified eicosapentaenoic acid and docosahexaenoic acids have differential effects on serum lipids and lipoproteins, LDL particle size, glucose, and insulin in mildly hyperlipidemic men. Am. J. Clin. Nutr. 71, 2085-1094, 2000.
 
Brunton, S & Collins, N.  Differentiating prescription omega-3-acid ethyl esters (P-OM3) from dietary-supplement omega-3 fatty acids. Curr. Med. Res. Opin. 23, 1139-1145, 2007.
 
Ryan AS et al.  The hypolipidemic effect of an ethyl ester of algal-docosahexaenoic acid in rats fed a high-fructose diet. Lipids 44, 817-826, 2009.
 
Hadley, KB et al.  Preclinical safety evaluation in rats using a highly purified ethyl ester of algal-docosahexaenoic acid. Food Chem. Toxicol. 48, 2778-2784, 2010.
 

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