El interés por las terapias no hormonales para el tratamiento de los trastornos relacionados con la menopausia se incrementó a partir de la publicación de los resultados del Women’s Health Initiative Study. Este estudio no consiguió demostrar algunos de los beneficios sobre la prevención que se asociaron al tratamiento hormonal e incluso sugirió algunos riesgos asociados a este.(1)
En general, las mujeres postmenopáusicas tienen las concentraciones de triglicéridos más altas que las premenopáusicas. Es de sobra conocido que los niveles elevados de triglicéridos se asocian con enfermedad cardiovascular, especialmente en las mujeres. Los poderosos efectos de los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (AGPI-CL) Omega-3 sobre los triglicéridos los hace más importantes, si cabe, para ellas. Esto es muy interesante en el caso de las mujeres que reciben terapia hormonal ya que ésta puede elevar los niveles de triglicéridos.(2,3) En un estudio sobre los efectos de los suplementos con DHA sobre factores de riesgo para enfermedad cardiovascular en mujeres postmenopáusicas, el tratamiento con DHA se asoció con una reducción en las concentraciones de triglicéridos del 20%, un incremento en las concentraciones de HDL-C del 8%, una reducción de TG/HDL-C del 28% y una reducción en la frecuencia cardiaca del 7%.(4)
Las mujeres tienen una probabilidad doble de padecer depresión que los hombres y este riesgo es aún mayor durante y tras la menopausia.(5-7) La etiología de la depresión (trastorno en el que están particularmente implicados los receptores de serotonina y los transportadores de membrana) es multifactorial e incluye factores genéticos, ambientales y nutricionales. La contribución nutricional está sustentada por estudios que han observado una correlación inversa entre el nivel de AGPI-CL Omega-3, DHA(8) y/o EPA(9), en eritrocitos o en tejido adiposo y los síntomas depresivos;(10,11) y también en los que han hallado en sujetos con depresión o con síntomas depresivos niveles de AGPI-CL Omega-3 (especialmente DHA), tisulares o plasmáticas, menores que las de los sujetos no deprimidos.(12,13) En estudios en los que se administró un suplemento de EPA y DHA a pacientes en tratamiento con antidepresivos, sus síntomas mejoraron significativamente en comparación con los grupos que recibieron placebo como suplemento.(14,15)
En la osteoporosis, o aumenta la destrucción de hueso o disminuye la formación de hueso. El tratamiento farmacológico no es capaz de restaurar hueso de buena calidad en el esqueleto con osteoporosis, aunque sí consigue que la pérdida ósea se retrase.(16) Es interesante destacar que, además, el riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular es directamente proporcional a la gravedad de la osteoporosis en mujeres postmenopáusicas.(17) En estudios en animales, la ingesta de AGPI Omega-3 disminuye la capacidad de destrucción ósea y la pérdida de masa ósea en ratones ovarioectomizados.(18) Y otros estudios demuestran que el DHA y el EPA aumentan la absorción de calcio y disminuyen la excreción urinaria de calcio, inhibiendo la osteoporosis en ratas.(19,20)
Por último, aunque no menos importante en lo que respecta a la calidad de vida de las mujeres menopáusicas, hay datos que sugieren que los AGPI-CL Omega-3 serían eficaces en el tratamiento de los síntomas vasomotores de la menopausia. Como síntomas vasomotores se describen los sofocos y sudoraciones que ocurren desde el periodo de transición menopáusica y se prolongan hasta tiempo después de la última menstruación. El mecanismo por el que los AGPI-CL Omega-3 ejercen ese efecto estaría relacionado con la transmisión serotoninérgica, como también los antidepresivos (en particular los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina - SSRI), que se ha demostrado que disminuyen los síntomas vasomotores.(21,22) La serotonina está implicada en el control de la homeostasis de la temperatura en el cuerpo. Y las concentraciones plasmáticas de ácidos grasos poliinsaturados (AGP) resultan predictoras del nivel de ácido 5-hidroxiindolacético (5-HIAA), el principal metabolito de la serotonina, en el fluido cerebroespinal (CSF) (21). Se piensa que los cambios en la ingesta o el metabolismo de los AGP-CL podrían desempeñar un papel importante en la tasa de recambio de serotonina mediado por su importante presencia en el tejido neuronal, particularmente en las membranas neuronales(23) (si aumenta la concentración de serotonina o disminuye su recaptación, ésta permanece más tiempo en la sinapsis y en espacios intersticiales).
Depresión y síntomas vasomotores suelen darse asociados durante la transición menopáusica y las mujeres que padecen sofocos tienen mayor riesgo de desarrollar un trastorno depresivo mayor. (24)
Bibliograf�a